Sus orígenes datan hacia miles de años atrás y su formación es consecuencia de la erosión ocasionada por el agua al filtrarse entre la roca calcárea.
Una especie de sello se formó, dejando intacto una civilización congelada en su interior. En muchas de estas se han encontrado fósiles y otros restos óseos de animales extintos en la actualidad, de sumo valor arqueológico.
Los indios que anteriormente poblaron nuestra isla utilizaron las fuentes acuíferas, como, al parecer, algunos de estos sostenían un valor significativo dentro de sus creencias y llegaron a ser considerados lugares sagrados. Esto se hace evidente en la gran cantidad de vestigios de recipientes y vasijas de barro escondidas bajo el agua e, incluso, en ciertas cuevas, el hallazgo de objetos ceremoniales.
En la actualidad muchas comunidades dependen de estas reservas de agua para su abastecimiento.
Su aislamiento de largo plazo ha dado cabida a ecosistemas únicos, totalmente ajenos al existente en nuestro mundo exterior. Las condiciones de oscuridad absoluta han dado lugar a la especialización de especies que han desarrollado y evolucionado interiormente.
Habitan camarones, peces y crustáceos en las inmediaciones de las cuevas careciendo en su totalidad de pigmentación y de órganos ópticos, ya que por la carencia de luz no le son de utilidad y se valen de otros recursos sensoriales.
Al cohabitar en un medio donde el alimento es escaso y difícil de conseguir no gozan de mucho tamaño, reduciéndose a meros centímetros o milímetros.
Su aislamiento ha generado un alto endemismo, aunándole mayor valor biológico a estas grutas.
Se requiere de previo entrenamiento y un equipo especializado para poder penetrar a ellas. Uno se encontrará a grandes profundidades de la superficie, lo cual se traduce en ausencia de luz.
Esta disciplina tiene como nombre espeleobuceo, el cual cada vez acoge un apogeo mayor entre los aficionados al buceo recreativo debido a la emoción de poderse adentrar en los escasos lugares aun por explorar en nuestro universo.
No obstante a la total falta de luz, las cuevas sumergibles son una delicia sensorial gracias a la profusión y magna belleza de las formaciones magistralmente preservadas en las mayorías de nuestras cuevas.
Se destaca mencionar las siguientes cuevas sumergibles que el viajero es alentado a visitar: “La Poza”, “El Pozo”, “Cueva Mondesí”, “Cuevas de Trou Nicolás”, “Cueva del Limón”, la “Cueva de Cabo Mongó”, la “Cueva de los Pichiriles”, la “Cueva de Trudillé”, la “Cueva de Butá Nin Bale”, entre otras más.
fuente: Gopedernales.travel
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