Hoyo de Pelempito

EL Hoyo de Pelempito tiene una profundidad de 700 metros y en el centro de observación se registran temperaturas desde 25 hasta cero grado centígrados.


El Hoyo de Pelempito es una gran depresión de aproximadamente 8 km², existente en la Sierra de Bahoruco. Su fondo está localizado a 348 metros sobre el nivel mar mientras que los macizos que lo rodean alcanzan hasta 1,186 m. Esta depresión se ha formado por la convergencia de dos grandes fenómenos regionales:Un extenso sistema de fallas normales que se orientan en dirección Nordeste-Sureste y que define paredes prácticamente verticales y escalonadas en una secuencia que permite considerar a Pelempito como un pequeño graben intramontano con tres fallas principales en su extremo noreste y una falla principal en su extremo suroeste.

El sistema de fallas en cuestión se acuña hacia el noroeste y se abre en forma de abanico hacia el suroeste, siendo el Hoyo de Pelempito el área de bifurcación de este extenso sistema de fallas que corre a lo largo del eje de la Sierra de Bahoruco.


 Un amplio proceso de erosión por disolución de las calizas eocénicas allí expuestas, algunas de las cuales son muy susceptibles a los fenómenos de disolución cársica, por lo que tienden a formar múltiples sumideros, a través de los cuales se infiltran las aguas que corren por los pequeños cauces en períodos lluviosos.

El camino es largo, como siempre debe ser cualquier vía que conduzca al paraíso.
Antes de salir de la capital, asegúrese de incluir en su vehículo todo lo que necesita para disfrutar de este viaje, pero sobre todo saque del closet y póngase el espíritu de aventura y correcaminos que quizás no ha usado por mucho tiempo.
Lo más recomendable es dormir en Barahona, para salir temprano hacia la zona de Pedernales. El viaje vespertino hasta la tierra de María Montez es una experiencia cultural muy rica, sobre todo para los niños y adolescentes que quizás no tienen mucha oportunidad de conocer la vida más allá de los límites de la Capital.
Primero, a pocos minutos de viaje, está San Cristóbal, con sus pasteles en hoja, el balneario de La Toma, las montañas de Cambita y Loma Resolí y la cárcel de Najayo. Luego, en la carretera hasta Baní, los mangos banilejos que se venden a orillas de la vía en latas o en ‘‘poncheras’’, los cañaverales del ingenio Caei, el puente sobre el río Nizao (que llena la presa de Valdesia de donde sale el agua para el acueducto de Santo Domingo) y los dulces de Paya.

En Pelempito la temperatura puede bajar a cero en la noche

Después de pasar la ciudad de Baní y admirar su limpieza urbana, el paisaje cambia de repente y comienza la zona de bosque seco, camino a Azua. En este tramo es importante admirar los puestos de venta de escobas, los quioscos donde se expenden cebolla y pilones de madera, la ‘‘cuesta del número’’ y, casi al bajar a ‘‘la plena de Azua’’, mirar el sol acostarse en la cama que le ofrece el mar en la bahía de Ocoa.

Disfrute también del tramo de Azua a Barahona, con sus puestos para la venta de plátanos en la carretera, los paisajes secos y áridos, los pequeños pueblos a la orilla de la vía.

1 comentarios:

  1. Senoren porque es que Playa Blanca no lo mencionan, o es que no quieren que sepan que Playa Blanca existe?

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